Prepárate para los primeros meses con un bebé

Siempre que se habla de la palabra “preparación” alrededor de tener un hijo, la mayoría de la gente asume que se trata de cosas materiales: el moisés, la cuna, la habitación decorada, el colchón anti-reflujo, el monitor, la carreola, colección de mamilas, etc.

Pero yo no pretendo hablar de eso. Aunque por cierto, siendo honesta, nada de eso es elemental para recibir a tu bebé. Porque le puedes ofrecer el lugar más seguro con la tecnología más avanzada del mundo, gratis: tú misma. Dormir contigo, comer de tí, estar contigo. Como es natural. Así, salen sobrando todos los gadgets que la mercadotecnia dice que necesitas. Y, de pasadita, fortaleces el lazo madre-hijo y ayudas a tu economía. Pero ese es otro tema.

La preparación a la que me refiero es de tipo informativo y mental. Si sabes de manera general qué vas a experimentar durante los primeros tres meses de vida del bebé, entonces sabrás mejor cómo reaccionar. Y por ende, habrá menos estrés, menos “sustos” y más conocimiento que refutará mitos sobre los niños.

  • Sueño. Muy probablemente tu bebé dormirá mucho durante los primeros días de nacido. Ésto no significa que tengas que “evitar molestarlo” dejándolo todas esas horas en alguna habitación cual incubadora de hospital. Tómalo mucho en tus brazos (donde juro que descansará mejor que en el mejor colchón), siéntelo, es nuevo y es tuyo. Conócelo, huélelo, bésalo. Si te empieza a preocupar que ha dormido muchas horas sin comer, amamántalo sin temor a cortarle la “inspiración” del sueño (muchas veces maman sin siquiera despertarse). O por el contrario, podría ser tu bebé “de poco dormir”, de los que con siestas muy cortas están como nuevos. También es normal, aunque mucho más cansado para nosotros papás.

A la que sí le cortarán el sueño frecuentemente será a tí, y no solo durante los primeros días, sino por algunos años😮. Pero, ¿qué son aproximadamente 3 añitos de 80 que viviremos?

Nota: usualmente los bebés que toman leche artificial (fórmula) duermen mucho más pesado y muchas más horas que los que toman leche materna.

  • Hambre. ¿Creíste que te daba hambre con el embarazo? Ya nacido tu bebé y con la lactancia en curso, sentirás apetito de dinosaurio. No hagas dietas que puedan poner en riesgo tu salud por temor a subir de peso. Lo mejor es comer sano, frecuentemente y en cantidades no muy grandes (no solo durante esta etapa de tu vida, sino en cualquiera aplica). También será muy normal que sientas mucha sed al lactar. Toma toda el agua que necesites (la que tu cuerpo te pide, y no los mil litros que las revistas de damas te dicen que debes tomar).

En cuanto al apetito de tu bebé, puede ser muy variado. Algunos toman leche intensamente y pueden pasar largos intervalos antes de necesitar más. Otros pareciera que toman en cortos periodos pero muy frecuente. Todo eso será normal porque cada bebé es diferente (conozco a un bebé que quedaba satisfecho con 10 tomas intensas durante 24 horas, aunque los míos tomaban pecho unas 25 veces, es decir, casi cada hora o media hora durante el día y unas 5 veces en la noche, a diferencia de algunas mamás suecas que hasta 60 veces lo hacen al día). Nunca apliques esa falsa y vieja regla de alimentarlo “cada tres horas” (ni para crearle “buen” hábito, ni para dejarle descansar el estómago, que todo eso es mito). Alimenta a tu bebé cuando lo pida (lactancia a demanda), y no hasta que lo pida a berridos, sino desde los primeros signos (por ejemplo, cuando “picotea como pollito”, o cuando se chupa su manita, o simplemente parece incómodo). Puedes leer más en Acerca de la lactancia.

  • Llanto. También este aspecto puede ser muy variado entre bebé y bebé. Algunos lloran tan solo cuando tienen hambre, y otros lloran “por todo” debido a su fuerte temperamento parte de su personalidad. Si tu bebé fuera como este último, evita dejarlo llorar por pensar que te está “manipulando” (lo cual es falso, lee más en Por qué llora un bebé).A propósito del llanto, del hambre y del sueño, he conocido a muchas mamás primerizas que terminaron inconscientemente la lactancia materna (dando botellas de fórmula) por pensar que su bebé lloraba mucho y no dormía por no satisfacerse con su leche. Esto es una prueba de fuego los primeros tres meses, cuando es clave lactar muy frecuentemente (incluso a veces igual o más durante la noche) para tranquilizar a tu bebé y activar aún más la bajada de la leche.

Por lo que respecta a tí, cuenta con que te sentirás muy sensible, a veces con ganas de llorar, a veces al borde de la histeria. ¡Y no es para menos! ¡Tendrás en tus manos a un recién nacido y la pregunta de “¿ahora qué hago con él?” se presentará entre tanto cambio en tu vida! Así que es normal sentirse así, hasta cierto punto: si te sientes así todo el tiempo, con arranques frecuentes de llanto, sin deseos de atender a tu bebé, sin motivación, podría ser la llamada depresión postparto o baby blues; el primero necesita ser tratado por un doctor, mientras que el segundo se presenta tan solo los primeros días. Así que ni tú misma ni nadie “te tire de a loca”, y por el contrario es importante que estés al pendiente de cómo te vas sintiendo y lo platiques a alguien de confianza.

  • Dolor. Dolor por el parto o la cesárea, posible dolor en los pezones por el inicio de la lactancia (que no debería doler si el bebé mama correctamente, pero en lo que uno aprende la “técnica” seguramente alguna costra o irritación habrá), dolor de los entuertos (tu útero se contrae para regresar a su tamaño original) mientras amamantas.

Y tu bebé puede que tenga dolor debido a cólicos, si los llegara a tener, que por cierto son menores o nulos con lactancia materna a demanda (es decir, cada que el bebé pida y no cada x horas) en comparación con la leche artificial.

  • Popó. ¿No es obvio este tema? No. He conocido a mamás primerizas que llevaron a sus recién nacidos al hospital por pensar que tenía diarrea. Debes saber que la primera popó que hará tu bebé será de color negro-verdozo. Y las siguientes irán tomando coloración mostaza, que olerá como a leche “cortada”. Y cambiarás muchos pañales al día, y probablemente otros tantos en la noche, en promedio unos 8 en 24 horas, pero también es muy normal por ejemplo 4 veces o 12, dependiendo qué tan lento o rápido sus intestinos procesen la leche (mientras más lento sea su metabolismo, menos cambios necesitará). Incluso puede ser normal que en varios días no haga popó y no significa estreñimiento (ni que necesita té u otros menjurjes, que son un mito y por lo tanto innecesarios). Si tu bebé está contento, muy probablemente está sano, y tan solo necesitas estar al pendiente con el asunto. Lo que sí podría ser de cuidado y de cita con el doctor es si la popó es blanca o beige muy claro.
  • Sonrisas. Cómo dejar de mencionar tan maravillosa experiencia: la primera sonrisa de tu bebé. Tu primera “recompensa”. Todo lo cansada que puedas estar, todo, todo se te olvida cuando sonríe dormido por primera vez. Mi esposo y yo tratábamos de imaginar qué pasaba por la cabeza del bebé cuando sonreía: ¿senos voladores llenos de leche deliciosa? ¿La voz de mamá? ¿Ángeles del cielo o el mismísimo Jesús sonriéndole? ¿Un simple impulso de su sistema nervioso? A mí me gusta pensar en la tercera🙂.

Recapitulando en unas líneas, tendrás sueño, hambre, sed, podrías llorar con o sin aparente razón, podrías sentirte adolorida e incómoda con tu cuerpo, pero ¿sabes qué? Seguro estarás llena de esa fuerza interna llamada amor mezclada con ternura y dispuesta a dar lo mejor de tí por ese pedacito que Dios te ha encargado. El cansancio y esas cosas pasarán al cabo de unos años, así que no te aflijas por eso. En cambio, que te motive el amor, que ese nunca pasará, ¡afortunadamente!

2 respuestas a Prepárate para los primeros meses con un bebé

  1. La China dijo:

    Flaquita! GRACIAS! estos consejos son muy útiles para quienes como yo nos encontramos en nuestro primer embarazo y frente a un gran reto que es ser mamá. Te agradezco compartas tus experiencias y tus conocimientos. Los tomaré muy en cuenta. Te quiero mucho.

  2. Mariana Glez dijo:

    Sony gracias x esto qu compartes que de seguro lo estaré releyendo cuando tenga al bebe en brazos jeje, y es que no imagino lo que significa aún tener un bebe en los brazos, pero lo espero con ansias!!! Un beso !

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