Nacer natural

Le he dado muchas vueltas a este tema y no sé realmente cómo comenzar a abordarlo. Y es que tratar de dar argumentos de por qué tener a tu bebé por parto vaginal me parece tan absurdo como dar argumentos de por qué alimentarte por la boca. ¿Qué no es lo normal? Lo normal, mientras se tenga relativa salud, claro, ya que uno bien se puede alimentar con suero vía intravenosa si se está enfermo en el hospital, así como se puede tener a un hijo con cesárea si la vida de cualquiera de los dos está en riesgo.

Pero supongamos que se tiene la salud entera y te dieran a decidir entre comer por la boca o nutrirte con suero, ¿cual preferirías? La primera, claro está. ¿Por qué? No porque sea lo más “sano” ni porque “así Dios lo quiso”, no. Se hace simplemente porque se siente. Se goza. Porque es un placer.

Todo el tiempo deseamos sentir. El calor del sol sobre nuestro cuerpo, una caricia, el sabor de un cigarrito, un orgasmo, el salto con bungee… ¿Y por qué no también sentir el dar a luz a una vida? ¿No debería ser ésta, de todas las sensaciones, la más sublime y la que tiene más sentido de nuestra existencia? ¿Por qué en estos tiempos modernos muchísimas mujeres en México (entre otros países) lo quieren evitar entonces? Por miedo: a lo desconocido, al dolor. Por ignorancia, por dejadez: “Es que mi doctor dice que con la cesárea es más fácil, más rápido y sin riesgos, y mejor practicarla en Jueves, porque los Viernes hay un tráfico…”

Y no es que las cesáreas sean malas y vayan en contra de lo natural. Es más, ¡que vivan las cesáreas! Gracias a ellas millones de bebés y mamás han salvado la vida en la historia de la humanidad, porque para eso son: para asegurar vidas, en caso de riesgo. Es decir, son el “plan de contigencia” en caso de que el nacimiento se complique. Es la “Juana” en la vieja frase de “Si no es Chana es Juana”🙂. Pero, desafortunadamente, hoy en día se practican y se venden ya sea con mentiras* como “su hijo tiene enredado el cordón umbilical” o “su hijo no se ha volteado aún y el tiempo se acaba” o “se le va a caer la vejiga”, o se venden con descaro “para qué quieres sentir dolor, si te lo puedes evitar”.

Pero no es mi intención hablar de cesáreas, sino precisamente de ese dolor por el cual muchas mujeres quieren evitar el parto natural. Y no mentiré, sí hay mucho dolor, pero un dolor con sentido. Es una llamada de que tu bebé, tu tesoro en la vida, está por llegar. Mientras más dolor tienes, más cerca está el momento de conocerse cara a cara. ¿No es acaso hermoso? Es el dolor del amor en su máxima expresión, y que alguien te sugiera evitarlo, se me hace la privación de un gran derecho de la vida.

Es un dolor que te enfrenta verdaderamente a la pregunta “¿darías tu vida por él?”, “Sí” contestas dentro de tí, y mientras más se agudiza el sufrimiento vuelve la pregunta “¿en verdad la darías?”, “Sí…”, dices tímidamente, y se vuelve una batalla, en la que a veces te gana el desespero y puedes dudar en tu respuesta: “… no sé si la daría, ya no estoy tan segura de ser capaz…”. Pero en esta historia siempre ganamos. Cuando sientes que ya no puedes más, sale de ti una guerrera, una fiera por tener a tu bebé. Esta vez contestas a gritos “¡Sí, sí daría mi vida por él!”, y es en ese momento cuando nace y todo es euforia y felicidad. Esa lucha, señoras y señoras, te convierte en una mujer más fuerte. Y esa lucha extraordinaria, se la deseo de todo corazón a todas las mujeres. Te pusieron a prueba y la has pasado gloriosamente.

Pues bien, con todo y que suena tan intenso, sorpréndete al enterarte que ese dolor es tan sólo una ínfima parte de todo el proceso del nacimiento. ¡Hay mucho más! El “trabajo en equipo” que haces con tu esposo y madre es profundamente enriquecedor (agregando, en segundo plano, a la doula, partera o doctor o quienes participen en el alumbramiento). Usualmente la labor del primer parto toma muchas horas, y el apoyo recibido incondicionalmente por los que te aman forman una parte clave a lo largo del proceso. ¡Y qué decir de tu autoconocimiento a nivel físico, mental y espiritual! De tu conexión con la naturaleza, del incremento en tu fortaleza interna.

Parir es toda una paradoja: es un dolor que alivia, en donde el tiempo se detiene unos segundos para dar lugar a una nueva cuenta; un shock que te despierta; el fin de un principio; un castigo divino (el de Eva) que te premia; una explosión que da vida y que te abre los ojos, que te levanta de golpe a sentir la maternidad en todo su esplendor. Es la teoría del Big Bang en tu cuerpo.

Pues todo eso me gustaría que sintieras, como yo lo sentí, y como, con gusto y amor, lo volvería a sentir. Lo digo con toda sinceridad, parir a mis hijos ha sido el momento cumbre de mi existencia. ¡Que nos envidien los hombres que jamás podrán sentir de sus cuerpos una vida saliendo a la luz!

No, tampoco es la intención de este escrito convencer de que el parto natural es la mejor opción, sino más bien de recordar que es la primera opción ante un embarazo normal, y que es una opción maravillosa y es tu derecho elegirlo y sentirlo. Y, por qué no, también recordar que activa de mejor manera la lactancia desde las primeras horas y que el lazo con tu bebé es muy marcado desde el inicio.

Todo lo anterior, visto desde el punto de vista de la mujer. ¿Pero qué hay del lado del bebé? Aún no nacido, tiene derechos, y es su derecho a elegir cuándo salir, dirigido por el tiempo que la naturaleza le marca. Porque no es lo mismo que el bebé salga de ese paraíso, a que sea “robado” de éste, no por razones de salud, sino sólo por querer evitarle arbitrariamente su primera lucha y su primer triunfo en la vida.

¿Aún con miedo después de leer ésto? Naturalmente que sí. Pero créeme, cuando tu embarazo se encuentra a término y te sientes ya tan pesada, sin poder dormir bien, con dolor de cintura, pies hinchados, y encima la incertidumbre de cuándo llegará tu bebé, y pasan los días y no hay señales aparentes, el miedo es lo último que te preocupa, pues lo ÚNICO que deseas desesperadamente es tenerlo.

Una amiga me compartió algo que su ginecóloga le dijo: “el nacimiento de tu hijo debe ser como tu boda: planearlo lo más que puedas para que salga de lo mejor”. Así que, ya sea tu deseo tenerlo natural o por cesárea (que también este último es tu derecho, o así se requiere por las circunstancias médicas), infórmate y planeálo hasta donde puedas, hasta donde sea permitido. Esfuérzate por hacer de ese momento la experiencia que tú sueñas. Y si aún así llegara a ser difícil o diferente a lo que pensaste, quisiste o decidiste, siempre persistirá lo más importante: que tu bebé, tu esposo y tú estén juntos para amarse mucho y hacerse felices como la nueva familia que son.

Les comparto un video de un parto de ensueño: http://www.youtube.com/watch?v=Y9LuKtpCI6s y mi propia experiencia: Recuento de dos partos.

Sigue leyendo: Acerca de la lactancia. O ve la lista de temas Para la futura mamá.

16 respuestas a Nacer natural

  1. Pingback: Recuento de dos partos | Plan: Familia

  2. Karelil Lara Munguia dijo:

    Amiga gracias por compartir esta parte tan intima para una mujer como es el parto.
    Ahora yo te quiero compartir mi experiencia, mis dos hijas nacieron via cesaría, si, fue algo que mi esposo y yo elegimos porque era lo mejor para mis hijas, en efecto yo quería que nacieran por parto, pero desafortunadamente no se podía y elegimos la mejor opción, y en mi caso fue la cesárea. A pesar de que yo solo sentí algunas contracciones, las cuales no fueron dolorosas, solo un poco molestas al momento en que ya me encontraba en el hospital lista para recibir a cada una de mis hijas, me sentí la mujer mas afortunada del mundo, tambien me sentí una guerrera, porque lleve en mi vientre 39 y 38 semanas respectivamente a dos hermosos seres que vinieron a cambiar mi vida. De ninguna manera me sentí menos feliz porque nacieron por cesaría o me sentí madre de segunda clase por elegir esta opción. Fue la mejor opción y lo volvería a hacer.

    • Sonia Lopezcastro dijo:

      Qué bien que te sentiste feliz amiga, pues de eso se trata al final de cuentas y, como dices, era la opción que se podía, y hay que agradecerla porque se trata de la vida de los tesoros de la tuya. Lo que expresaba, reitero, es de aquellas que sí tienen otra opción y la quieren tomar, pero por “x” o “y” no se les permite o se les engaña, o simplemente nunca supieron o se informaron de que había otras opciones, o sí la conocían pero por miedo no la tomaron. En cualquier caso, lo que pretendo es animar a otras mujeres a planear y cumplir su sueño del nacimiento de sus hijos, más nunca calificar a alguien de ser de “segunda clase” por tomar una acción diferente a la que promuevo, lo digo con toda honestidad.

  3. yolanda dijo:

    En mi opinión como familia y sobre todo como mujeres tenemos la obligación de estar bien informados antes de llegar al momento del nacimiento de nuestros hijos. Leer, estudiar, tomar un curso y empaparte de todo lo que puedas sobre tu embarazo y el parto, y entonces sí, decidir si optas por una cesárea o hacer todo lo que esté en tus manos por un parto natural. Me parece que es mejor tener noción de qué causas reales pueden desembocar en una cesárea y trabajar para tratar de evitarla si así lo deseas -en caso de que tengas elección-. Estoy segura de que la enorme felicidad de ver a tu bebé recién nacido es la misma para cualquier mamá sin importar la forma en que llegue, pero el punto es que si estás es posibilidad de elegir y optas por una cesárea, estás eligiendo perderte del espectáculo más increible que te tiene preparada la naturaleza.

    • Sonia Lopezcastro dijo:

      Completamente de acuerdo con eso de informarse, y también con eso de que la felicidad de tener a tu bebé debe ser la misma independientemente de la forma en cómo llegó. En cuanto a “perderte del espectáculo más increíble…”, como dices (que por cierto me encantó esa línea tuya), yo misma no tengo la experiencia de la cesárea, aunque sí conozco a dos personas cercanas que tuvieron a su primer hijo con cesárea y al segundo naturalmente, y coinciden en que sí se perdieron de algo en el primer caso, aunque en ese momento no lo sabían, hasta que lo vivieron en el segundo.

  4. La China dijo:

    Flaquita! muy interesante y conmovedor a la vez … MUCHAS GRACIAS! en lo personal me alientas, creo que siempre he tenido claro que ir a favor de la naturaleza es de las cosas mas inteligentes y humanas que podemos hacer en nuestra existencia, pero como bien dices, al ser primerizas el miedo a lo desconocido puede hacernos dudar. Yo siempre he intentado estar aliada a la naturaleza, no fumar, no contaminar, cuidar el agua, etc, ¿porque no habría de hacerlo ahora que seré madre? GRACIAS por reforzar eso en mi. TQM. Sigue escribiendo cada vez lo haces mejor🙂

    • Sonia Lopezcastro dijo:

      Yo lo sé Chinis, y espero de todo corazón que se te de la oportunidad de tener a tú bebé como tú desees, como tú sueñes, y a mí, de estar cerca para poder abrazarte y abrazarl@!!! Qué emoción!!!

  5. Mariana Glez dijo:

    Sony! Muchas gracias x esta dedicatoria tan emotiva, la cual me ha puesto a pensar que hay mujeres con esa emoción a parir sin miedo a nada y disfrutarlo al máximo, y otras con la misma emoción pero con el miedo a lo desconocido de que es la primera vez que como yo, será madre, pero con el tiempo realmente he aprendido a querer lo que voy creando, me he emocionado y puedo entender un poco más consejos, opiniones y puntos de vista de quienes me han contado lo que es ser madre, creo que el ser madre es una esencia similar en todas las mujeres y nos ayuda a comprender más cosas a las futuras mamás, gracias Sony! Te quiero prima!

    • Sonia Lopezcastro dijo:

      Te quiero mucho también prima! Como dije anteriormente, sueñen, emociónense, planeen, infórmense, que pronto tendrán a sus bebés en sus brazos. Que ustedes junto con sus parejas sean los que decidan cómo quieren llevar a cabo su proyecto más importante en la vida, la familia. Besos nena!

  6. Doula Diana Toscano dijo:

    Hola.
    Yo tuve dos hijas por parto sin anestesia, ahora que soy doula, he acompañado a varias mujeres que después de una o dos cesáreas, han elegido parto y ellas manifiestan la gran diferencia. Si hay un dolor que no conocían y que en el momento pueden llegar a pensar que es demasiado, pero en cuanto pasa, nace el bebé y lo pueden cargar sin problema, me dicen que es mil veces mejor parirlo, porque no estás “imposibilitada” en amamantar, bañar o simplemente cargar a tu bebé debido a la cirugía. No digo que las cesáreas sean malas, al igual que tú, pienso que es una excelente opción CUANDO ES NECESARIA, quizá es necesario porque así lo han decidido los propios padres y punto; sin embargo, cuando es decidido por miedos fomentados por conveniencias, negligencia o falta de ética, es ahí donde me da tristeza que se practiquen.
    He estado en mas de cinco partos súper tranquilos, sin complicaciones, algunos de ellos en casa y otros en hospital, donde la madre ha literalmente, DEFENDIDO su parto, ante médicos que les han dicho cesárea por “hipertensión”, “placenta calcificada”, “niños súper grandes”, “pelvis estrecha”, “circular de cordón al cuello”, “no vas a poder con tanto dolor”, y mas y mas patrañas que al final resulta que no sale nada de ese en el trabajo de parto.
    Siento mucho decirlo, pero la mayoría de las veces que escucho estos argumentos, es por médicos varones… lástima…, porque se huele el machismo y paternalismo, el cual, sin duda, también está entre nosotras.

    La clave de esto, como de la lactancia, crianza y del propio matrimonio, es la información y la toma de decisiones consientes por parte de los protagonistas: MAMA, PAPA y BEBE

    • Sonia Lopezcastro dijo:

      Muy interesante tu comentario Diana! Gracias por escribir. Y me quedo con la boca abierta de aquellas mamás que nos cuentas que han defendido su parto! La clave, creo, es pedir una segunda, tercera, cuarta opinión sobre qué tan cierto es que “no se puede” tener natural, y no solamente con lo que nos diga el primer doctor, por muy de “confianza” o “recomendado” que sea. En mi caso, mi primer bebé tenía el cordón alrededor de su cuello, y me dijeron -en otro país distinto a México- que podía nacer natural sin ningún problema, y que era de hecho muy común, y así fue. Imagino que en México me hubieran dicho que sería cesárea por ese motivo…

      En otro artículo llamado “Una historia de amor y muerte” les platicaba de una mujer con transplante de corazón y con cáncer que tuvo a gemelos por parto natural, o sea, realmente no deberían ser tantas las razones médicas por la que uno no pueda tener a sus hijos naturalmente, pero supongo que muchos doctores no quieren corren con el mínimo riesgo, o de plano ni saben. Por eso habría que consultar a varios, para ver qué tan cierto es lo que se nos dice.

      Un saludo!

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  8. sandra dijo:

    Hola, qué opinan de intentar un parto a los 40, yo me siento bien, pero mi ginecóloga argumdnta que por la edad no está indicado. Conocen a algún ginecólogo a favor de partos aún a esta edad? Me gustaría conocer otra opinión,

    • Sonia Lopezcastro dijo:

      Hola Sandra. De hecho, en Estocolmo, Suecia, el 80% de las mujeres que van a parir tienen 40 años de edad o más, y lo hacen naturalmente, si está sana, claro (no obesa, no hipertensa, etc.). Con esto a mí me queda claro que SÍ SE PUEDE. Pero eso te lo dirá solo una partera/ginecólogo con experiencia. No sé de qué parte de México eres, pero si estás en el DF, busca a los de Casa Nantli o a Luna Maya.
      Saludos!

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