Una historia de amor, muerte y vida

Ingela murió hace algunos meses. Dejó a su esposo y dos hijos. Hoy ya no está entre nosotros, pero sí que está su historia, muy digna de contarse. Porque cada tragedia tiene su fondo, y el de ésta, muy profundo.

Desde temprana edad le detectaron a Ingela problemas con el corazón, lo que para ella nunca fue un impedimento para poder soñar en tener una larga y feliz vida. Ni siquiera lo fue para enamorarse.

Cuando conoció a Mats, no omitió su estado de salud, pero tampoco lo llevaba colgado al cuello como advertencia o como definición de lo que ella era. Y a éste, que siempre ha vivido el hoy y el ahora, pareció no importarle.

Se casaron y más adelante ella tuvo un transplante de corazón. Con las piezas de una vida más “normal” tomando forma, le ilusionaba la idea de tener hijos. Y así lo intentaron año tras año sin éxito, aceptando lentamente que no sucedería.

Parecía que las cosas otra vez tomaban su curso (no el deseado, pero tranquilo), cuando la vida daba un nuevo giro en contra de su salud: cáncer, con un pronóstico máximo de cinco años más de vida.

Como si la vida se riera del acecho de la muerte, a los pocos meses de esta terrible noticia, Ingela quedó embarazada. Y no de uno, sino de gemelos. ¿Bendición o broma macabra? La primera reacción fue (quizás natural en un país donde el aborto está permitido) pensar simplemente en no tenerlos. “O sí, ¿pero dejarlos huérfanos a los cinco años? ¿Qué hago?” Le preguntaba a Mats, quien respondía tan solo con un “Yo te apoyo en lo que tú decidas”*.

Sola con sus pensamientos, aunque acompañada en sus dolencias, y con un par de meses para decidir si interrumpir el embarazo o no, reflexionó acerca de cuánto había querido tener una familia. Y más aún, recordó que ella nunca quiso ser esclava de las circunstancias de la vida, que sólo la muerte la podía detener y no una enfermedad, y que en ese hoy era libre y tenía opción, a pesar de las probabilidades en contra.

Murió un día de invierno, frío y oscuro como suelen ser. Antes del último respiro pidió ver a sus hijos de 13 años a solas. Luego, llamó a su esposo, a solas también, y le dijo cuánto lo amaba y le agradeció cuan buen hombre había sido a lo largo de sus años juntos y por una vida más feliz de lo alguna vez imaginó. Todo empezó con él y terminaba con él.

Suele Mats llegar a la oficina silbando o cantando. Y este día no es la excepción.

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*Ella fue la primera mujer en el mundo con transplante de corazón en dar a luz a gemelos. Sucedió en Estocolmo, en 1999, por parto natural, asistida por 7 médicos y 12 enfermeras, y por su esposo sosteniendo su mano durante todo el alumbramiento.

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6 respuestas a Una historia de amor, muerte y vida

  1. Sonia Lopezcastro dijo:

    Como esta no es mi historia (solo la conté) me gustaría comentar algunas cosas que me han dado vueltas.
    -En primer lugar, resaltar qué mujer tan aguerrida fue Ingela, todo mi respeto…
    -Impresionante que Dios le permitió vivir muchos más años de los que le habían diagnosticado. Me queda muy claro que Sus tiempos no son nuestros tiempos.
    -Tache con eso de que el hombre comunmente deja decidir a la mujer todo en cuanto a los hijos. Sí, crecen en nuestro cuerpo, ¡pero el bebé es de ambos! ¡Opinen y decidan también! Y ojalá siempre en pro de la vida.
    -La felicidad es decisión propia y Mats lo sabe y lo intenta, con tropiezos de vez en cuando, cada día. ¡Un tipazo la verdad!

  2. Vero. dijo:

    Eso es tener ganas de vivir, como sea!!! que gran ejemplo de mujer y de decidir tener a sus hijos, y la bendición de vivirles 13 años! en fin seguro es un angelote que cuidara a su familia, y si hay hombres que saben su lugar y lo que deben dar!! también mis respetos, un abrazo prima!

  3. Karina Cárabes dijo:

    Simplemente, un ejemplo de vida, que sabiendo por la enfermedad que pasaba, decidió seguir con su embarazo y dar vida a sus dos pequeños. Ella es un ángel que los cuidara por siempre.

  4. Dulce Lozano dijo:

    Que buena leccion de vida, el querer vivir y no perder la fe, dios es tan grande que le dio una oportunidad de tener familia a pesar de que no vivio mas tiempo. Recordemos que estamos aqui de paso. Sony te mando un fuerte abrazo y saludos a tu hermosa familia.

  5. Galo Eduardo Garcia Morales dijo:

    Galo: Yo le llamaria a Dios para darle gracias, bajo su promesa ” Despues de la Muerte, empieza la vida”, y esa esperanza deseo sea cumplida.
    Amo a mi compadre y toda su familia, gracias por compartir tus vivencias.

  6. Carlos López Castro Hernández dijo:

    Pues no hay duda en que tomó la decisión correcta. De hecho, ni siquiera por ningún motivo, el tener o no a la creatura debería ser una “decision difícil”.
    Lamentablemente, vivimos en una sociedad tan decadente (y sin hablar de países, es en general) que hasta se toma como opción el matar (si, o sea , abortar es matar) sin ningún problema y con el amparo de la ley!!!!. Hay posibilidad de que me ataquen con comentarios “pro abortos” jaja.

    Una buenta historia Hermana, con el misterio de siempre: Personas buenas que mueren, y personas malas que viven.

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