Los niños y los libros

Confieso no ser una gran lectora. Aunque creo que por lo menos he leído más de los que Peña Nieto ha leído😀. Simplemente no fui de esas niñas que crecieron con el hábito de leer todos los días. Por la fuerza me hicieron leer, a nivel secundaria y preparatoria, lo típico: El Principito, Un mundo feliz, Los bandidos de Río Frío, Aura, etc. Pero a esa edad, uno no valora tanto las letras, y menos si existe la amenaza de que “viene en el examen final”.

“Algún día me daré tiempo de volverlos a leer ya de adulta”, me digo siempre, esperanzada a que el día tenga más de 24 horas en el futuro, fingiendo no saber que el tiempo se lo hace uno mismo, cuando se quieren las cosas… Pero esa, es otra historia (como diría la nana Goya).

Lo curioso es que tengo recuerdos muy nítidos y agradables acerca de las lecturas que hacíamos en la primaria. Para los que fueron, como yo, a escuela pública (no siempre fui fresa, eh, también he sido orgullosamente “prole”), recordarán seguramente qué bueno era “Chímpete, Chámpata”, “El conejo de la luna”, “El señor, el niño y el burro”, “Francisca y la Muerte”, los trabalenguas, las adivinanzas, y demás escritos, incluídos en los libros de texto gratuitos.

Y ahora que tengo hijos pequeños, veo que ahí está la clave: iniciar con la lectura a muy temprana edad, y darle continuidad. Porque es maravillosamente natural que, por ejemplo, un bebé de meses, le ponga atención a las imágenes, mientras trata de coordinar sus deditos gordos para cambiar la hoja. A veces les gusta verlos por sí mismos, a veces que una dulce y paciente voz se los lea.

Libros de tela fueron los primeros regalos que recibí para mis hijos aquí en Suecia.

-¿Un libro? ¿Pero a quién se le ocurre regalar algo así a un niño recién nacido?

-Mmm, a un sueco.

Pero para mi sorpresa, desde entonces esos libros han sido los objetos favoritos de mis niños, no sólo para fantasear un rato antes de dormir, sino en momentos acogedores en el sofá, cuando ya la batería de saltar, correr y gritar se ha acabado.

Alessa siempre quiere que le lea el mismo; en cambio Emilio lo cambia cada día, si no es que pide que le invente un cuento mejor. Si “le toca” a papá leer, va la versión en sueco. Y si es el turno de mamá, va la versión mexicanísima, con todo y efectos especiales😉.

Todo ésto vino a mi cabeza porque el otro día escuché algo que me gustó de Elena Poniatowska:

¿Cómo se vuelve un lector? Es fácil, se toma un libro entre las manos, se abre la primera página y se le dice: libro aquí estamos tú y yo, te voy a regalar dos horas de mi vida, qué es lo que tú me vas a dar a cambio.

Entonces, el libro responderá: voy hacerte atravesar el Atlántico en un barco de velas, vas a casarte con el príncipe azul, serás feliz y tendrás muchos hijos.

¿Por qué no leemos? Leer se enseña cómo se enseña a los niños a usar el peine y el jabón, lávate los dientes porque sino se te van a caer; también podrías decir: lee porque sino vas a perder tu cerebro.

Si una acción se repite todos los días se convierte en un hábito, una madre que noche tras noche le lee a su hijo le regala la posibilidad de crearse un mundo interior.

No quisiera ser insolente con Elena, pero me atrevería a debatir la parte de “se enseña cómo se enseña a los niños a usar el peine y el jabón“, que en mi caso, éstas dos cosas han sido obligatorias y de poco agrado para mis hijos (¿oink?). Más bien creo que la lectura se induce sutilmente y con ingenio. Transmitirles que es placentero hacerlo. Y si no lo es en ese momento, ya se intentará de nuevo más adelante.

-Hoy no quiero leer un libro mamá.

-¡Ni modo! Te friegas media hora porque te lo voy a leer.

Ó

-Te voy a leer el libro de la Caperucita roja. Érase una vez…

-¿Qué es caperucita?

-¡Cállate, no me interrumpas!

Son ejemplos de asesinos del objetivo. Se lee en principio porque es un placer, y por compartir un momento agradable con nuestros hijos. Porque si no resulta agradable, entonces nuestra técnica para hacerlo un hábito debe cambiar. O quizás el libro no es el indicado.

Hay cancioneros, los hay con imágenes, con personajes de la televisión, de vocabulario infantil, interactivos con pestañas, para los más pequeños. Y para los grandes hay poemas, de ciencia ficción, de música, misales, novelas, técnicos, revistas, electrónicos, de fotografía. ¡No el del Vaquero, por favor! Bueno, el punto es que hay para todos😀.

¿Y qué hay de los que no recibimos ese hábito como regalo cuando éramos niños? Siempre está la voluntad madura para tomar un libro hoy mismo y preguntarle qué tiene para nosotros, como lo dijo Elena.

Emilio leyendo

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15 respuestas a Los niños y los libros

  1. Adriana Ferreira. dijo:

    A mi no me leyó mi mama de chiquita acostada en la cama, pero que tal en las tardes, cuando mi mama estaba o lavando los platos o cosiendo la ropa, o tejiendo, en ese momento mi mama en vez de estar viendo la tv. mi mamá quien NUNCA VIO TELENOVELAS me decia “leeme esto en voz alta” y ella escogia un texto o libro o periodico y alli me desataba yo. Ella me escuchaba y corregia si era necesario. Eso infundió en mi ademas del habito de la lectura., una seguridad en mi misma cuando de hablar frente a otros se trata.
    La madre puede ser la mejor o la peor enemiga de sus hijos cuando de acercarse al conocimiento se trata. Que buen tema Sonia.🙂

    • Sonia Lopezcastro dijo:

      Ahhh, ahora lo entiendo todo😀. En serio amiga que tienes buen verbo y buen tema de conversación! Fíjate que fue buena técnica la de tu mamá. Se la copiaré en cuanto Emilio y Alessa aprendan a leer.

  2. Vero. dijo:

    La hora favorita de Rodrigo en la noche es que Marco le lea el cuento, meses y meses es el mismo luego cambia y cambia tiene mucho libros!! y luego vuelve a a estar con el mismo meses y meses!!! ahora que ya esta empezando a leer, va identificando letras!! es muy bonito ver que le gusta que le lean, mi mama de pequeños nos compro muchos libros, que aun conserva!! y a mi me encanta leer, lo he dejado un poco de lado desde que nacio mi Chino pero cuando hay tiempo leo con mucho gusto!! y si el ejemplo es importantisimo si no te ven leer no lo van a hacer y pues si rompen una hoja ni hablar!!! un beso y abrazo Sony!!

    • Sonia Lopezcastro dijo:

      Qué detalles tan importantes compartes!
      Que tu mamá haya conservado los libros, y que Rodrigo le guste leer, qué maravilla!
      Lo de “romper una hoja”, claro que es válido que sucedan accidentes así, sin que uno se ponga histérico, especialmente si son niños muy pequeños en etapa de experimentación (por no llamarle etapa de destrucción masiva, jaja). Aunque claro está que se les debe enseñar a cuidarlos. En cuanto rompan una orillita, enseñarlos incluso a reparlo con cinta transparente, por ejemplo. Ahora que Emilio tiene 4 y Alessa 2, él se pone *furioso* cuando ella sin querer arruga una hoja!
      Lo de dar el ejemplo, super clave!
      Gracias Vero! Besos!

  3. Ligia de la torre dijo:

    Me encantó tu artículo! Nada mejor que despertarles a nuestros pequeños el interés, la imaginación, el hábito y la buena costumbre de disfrutar excelentes amigos: los libros.

  4. liliana lopez ramirez dijo:

    Precioso prima como siempre, crees que lilyan ya puede poner atención te quiero prima 🙂

    • Sonia Lopezcastro dijo:

      Estoy segura de que sí! En un momento tranquilo podrías empezar sin ningún problema. A esa edad a Alessa le gustaban los libros de animalitos, y cada vez que daba vuelta a una hoja, hacía el sonido del animal. Quizás con ese tipo de libros podrías empezar.
      Beso prima!

  5. Leer es siempre una oportunidad de conseguir “herramientas mentales”, es decir conocimientos que son recursos que eventualmente podrás o necesitarás usar en la vida. Y además leer todo tipo de contenidos estimula el pensamiento crítico y la apertura mental. Así que adelante con la lectura para todos los niños del mundo!

    Me gustó la frase “lee porque sino vas a perder tu cerebro”. Radical y metafórica, pero creo que es una buena advertencia. Aunque también podría reemplazarse en esa frase “lee” por “piensa”…

    LBF°
    Panzas. Peace. & Love.
    http://www.labarrigafeliz.wordpress.com😀

    • Sonia Lopezcastro dijo:

      Muy cierto Barriga Feliz, y buen concepto el de “herramientas mentales”.
      De la frase que destacas, aún no le he podido decir así a mi hijo el mayor, porque se tomaría muy literal! Por ejemplo, el otro día le dije que si continuaba durmiendo sin cobija, amanecería azul de frío. Y el pobre amaneció espantadísimo, corriendo estresadísimo al espejo para ver si estaba azul, ya que cuando despertó se dio cuenta de que, una vez más, se había quitado la cobija durante el sueño😀.

  6. lynda dijo:

    prima te voy a contar que a mi hija paola si la acostumbre que para dormirla le leía un libro y le rascaba su espaldita ..y no sabes que padre era ese momento por que eramos ella y yo, también te confieso que a Mariarenee nunca le leí y no por falta de amor simplemente no se en que momento perdí eso yo como mama …..pero si le ponía música clásica todas las noches para dormir….te mando un beso y no hay nada como estar abrazando a nuestros hijos y leyéndoles un libro.

  7. xanitzitzi dijo:

    Hola Sonia, en la escuela de Rinkeby, en la que cada año sus alumnos provenientes de todas las nacionalidades imaginables y con un background de verdad difícil, reciben cada año la visita del nobel de literatura y hacen una magnífica biografía de este personaje. La visión y la filosofía que han hecho de esta escuela una de las más exitosas de una Suecia en descenso en lo referente a resultados educativos, estan basadas justamente en el hábito de la lectura y su director Börje Ehrstrand sostiene que no debe haber límites en lo que los niños DEBEN leer o no leer porque la lectura da poder de decisión. Si lees mucho de todo, podrás diferenciar la buena de la mala literatura y decidir qué es bueno para tu crecimiento…y seguro que no elegirás lo negativo. Eso de no leer a Pippi y sí a las princesas de cuentos de hadas es seguir pensando que nuestra autoridad basta para crear conciencias. Si eso fuera suficiente, los países donde el autoritarismo impera serían un paraíso. Qué ganas de escribir sobre Pippi…pero este es tu blogg. Te lo dejo como sugerencia para la siguiente entrada que como siempre estoy más que complacida de leer y comentar si el tiempo me alcanza como hoy. Un abrazote.

  8. xanitzitzi dijo:

    Y que vivan los que pretenden hacer de su voz la única válida!!!!!! Y que mueran el razonamiento, el diálogo y la reconciliación!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Y que vivan las obras del tal Jose Luis Belmar para que los pobres ignorantes como la tal tzitzi o tzatziki o como se llame tengan la posibilidad un día de ampliar su pobre acervo cultural!!!! Oye Sonia, de dónde salen tus cuates? Esos como el que una vez escribió destilando amargura por los malos hijos que Dios le dio? Me pregunto porque?…… De eso no se dan ni en los palos encebados!!! Y menos mal!!! Oye, sorry por hacer de tu blogg una verdulería. Prometo no reaccionar más a los cometarios intransigentes.

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