A sus cuatro años

El Lunes fue el cumpleaños de mi primer hijo, Emilio. Cuatro años que me han cambiado la vida entera; que hacen que mi vida antes de él, parezca un espejismo. Ahora no entendería mi vida sin un amor así, que debe ser muy cercano al amor divino. Parecido a estar enamorada (suspirar por ellos, piensar en ellos todo el tiempo), sólo que esta vez no hay caducidad. Parecido a una droga, en donde el olor de su cabecita me llena de un placer indescriptible y me hace olvidar temporalmente mis problemas. Sí, oler y acicalar a mi “crías” a lo largo del día, como una involución que me hace ser más chango, en donde no razono amarlos, sino innatamente sentirlos. Esa es la parte rosa de mi vida.

En la parte no tan rosa, desde luego están las preocupaciones de cómo educarlos para que sean buenos niños, de cómo enseñarles tal o cual valor, de que aprendan tal o cual cosa. A lo cual hay que agregarle la presión social sobre cuestiones banales: “¿Tu hija no ha dejado el pañal? En México los niños lo dejan al año…”, “¿Tu hijo no sabe abrocharse las agujetas todavía? Ya está grandecito para que se las abroches tú…”, “¿Todavía toma biberón? La mía es tan inteligente que ya lo dejó”, “Aún no camina, qué raro, ¿no?”, “No habla porque está muy consentido”. Y así la gente y las mismas madres crean estrés y competencia para ver qué niño sabe más o es “mejor”.

Usualmente logro que esos comentarios me resbalen, y evito también hacerlos porque sé que el desarrollo de cada niño tiene una velocidad diferente, y cada quien tiene distintos talentos. Es algo que los padres debemos entender para no presionar a nuestros hijos a hacer algo para lo que puede que aún no estén listos. Obvio que si tu hijo tiene 15 y no quiere dejar el biberón, pues entonces sí hay algo raro😀.

Todo ésto lo platico porque precisamente unos días antes de que Emilio cumpliera años, me llegó una carta del Seguro Social de Suecia con cita para checar su desarrollo. Hace un año, en una revisión similar, no “nos” fue tan bien. Le pusieron pruebas que no entendía muy bien, por ser en idioma sueco, entre otras cosas…

Así que esta vez no “se me resbaló” la presión, y me puse a investigar en internet qué debería saber un niño de cuatro años, para ver si me daba tiempo de “entrenarlo” para la prueba (ilusa yo). Terrible. Me quemé los ojos leyendo a papás que se jactaban de que sus hijos de 3 y 4 años se sabían de memoria el Padre Nuestro, los meses del año, el abecedario al derecho y al revés… Estando a punto de apagar la computadora con tal desilusión, me encontré con el siguiente artículo, que me ubicó de nuevo en qué es realmente importante que mi niño en su corta vida debe saber:

¿QUÉ DEBERÍA SABER UN NIÑO DE CUATRO AÑOS?
Escrito por Alicia Bayer (enlace original: http://www.drmomma.org/2011/11/what-should-4-year-old-know.html )

Estaba viendo el pizarrón de padres el otro día y leí un post de una madre que tenía miedo de que su hijo de 4 1/2 años de edad no supiera lo suficiente. ” ¿Qué debe saber un niño de cuatro años? “, preguntó.

La mayoría de las respuestas me dejó no sólo triste, sino bastante molesta. Una mamá registró una lista de todas las cosas que su hijo sabía. Contar hasta 100, los planetas, cómo escribir su nombre y apellido, y más. Otros presumieron cuánto más sus hijos ya sabían, algunos de sólo tres años. Algunos colocaron las URLs de lo que que un niño a cierta edad debe saber. La minoría dijo que cada niño se desarrolla a su propio ritmo y no debía preocuparse.

Me molestó muchísimo ver a estas madres agregando más preocupación a una mamá ya preocupada, con listas de todas las cosas que sus niños podía hacer y que el suyo no podía. Somos una cultura de la competencia que incluso nuestros niños de edad preescolar se han convertido en trofeos. La infancia no debería ser nuestra carrera.

Por lo tanto, aquí les ofrezco mi lista de lo que un niño de cuatro años debe saber:

Debe saber que es amado total e incondicionalmente, todo el tiempo.

Debe saber que está seguro y debe saber cómo mantenerse seguro en público, con los demás y en diversas situaciones. Debe saber que puede confiar en sus instintos sobre la gente y que no tiene que hacer algo que no se sienta bien, no importa quién se lo pida. Debe conocer sus derechos, y saber que su familia los respaldará.

Debe saber cómo reir, hacer tonterías, hacerse el gracioso, y usar su imaginación. Debe saber que está bien pintar el cielo de naranja y pintar seis patas a los gatos.

Debe saber qué es lo que le gusta y animarlo a seguirlo. Si no le importa para nada aprender números, sus padres deben darse cuenta que los aprenderá casualmente, muy pronto, y mejor será permitirle sumergirse en un mundo de cohetes espaciales, dibujo, dinosaurios o jugando en el lodo.

Debe saber que el mundo es mágico y que también lo es él. Debe saber que es maravilloso, brillante y creativo, compasivo y asombroso. Debe saber que vale la pena para pasar el día afuera haciendo pasteles de lodo y casas de hadas, así como lo es practicar fonética. No, raya eso – lo primero vale mucho más la pena.

Pero más importante aún, aquí es lo que los padres necesitan saber:

Cada niño aprende a caminar, a hablar, leer y hacer álgebra a su propio ritmo y ésto no tendrá relación alguna con qué tan bien se camina, se habla, se lee o se entiende álgebra.

La principal acción que podemos hacer para que los niños obtengan alto nivel académico y altas calificaciones es leerles. No libros de trabajo, no lujosas escuelas, no juguetes electrónicos o computadoras, más bien mamá o papá teniendo el tiempo cada día o de la noche (o ambas cosas!) para sentarse y leer libros maravillosos con su niño.

Ser el niño más inteligente o el que logra más cosas en la clase no tiene relación alguna con ser el niño más feliz. Estamos tan atrapados en el intento de dar a nuestros hijos “ventajas” que les estamos dando vidas con tareas múltiples y tan estresantes como la nuestra. Una de las mayores ventajas que podemos dar a nuestros hijos es una simple niñez libre de preocupaciones.

Nuestros hijos merecen estar rodeados de libros, de naturaleza, de arte y libertad para explorar. La mayoría de nosotros podría deshacerse del 90% de los juguetes de nuestros niños y nada pasaría, pero algunas cosas son importantes: como construir bloques, juguetes creativos como materiales de arte (del bueno), instrumentos musicales (reales y multiculturales), disfraces y libros, libros y más libros (por cierto, gran parte de esto puede encontrarse bastante barato en tiendas de segunda mano).

Los niños necesitan tener la libertad de explorar también con: jugar con comida (supervisado, por supuesto), amasar pan y hacer desorden, utilizar pintura y plastilina y diamantina en la mesa de la cocina mientras aunque se riegue en todas partes, tener un lugar en el patio donde sea totalmente aceptable escarbar el pasto y hacer un lodazal.

Nuestros hijos necesitan más de nosotros. Somos tan buenos diciendo que tenemos que cuidar de nosotros mismos, que algunos de nosotros lo hemos utilizado como excusa para que el resto del mundo se encargue de nuestros hijos. Sí, todos necesitamos bañarnos sin molestias, tiempo con los amigos, pausas para no volvernos locos y de vez en cuando vida fuera de la paternidad. Pero vivimos en una época en que revistas para padres recomiendan intentar pasar 10 minutos al día con cada hijo y programar un sábado al mes como día de la familia. Eso no está bien! Nuestros hijos no necesitan nintendos, computadoras, actividades después de la escuela, clases de ballet, grupos de juego y práctica de fútbol tanto como ellos nos necesitan a NOSOTROS.

Ellos necesitan padres que se sienten y escuchen de su día, madres que se junten con ellos a hacer manualidades, padres que se tomen el tiempo para leer cuentos y jugar con ellos. Necesitan que nosotros podamos tomar una caminata con ellos sin que nos importe la velocidad tan lenta de un niño en una noche de primavera. Merecen poder ayudarnos a hacer la cena aunque tome el doble de tiempo y el doble de trabajo. Merecen saber que son una prioridad para nosotros y que amamos verdaderamente estar con ellos.

¿Qué necesita un niño de cuatro años?

Mucho menos de lo que pensamos, y mucho más.

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14 respuestas a A sus cuatro años

  1. Adriana Gómez dijo:

    Es verdad¡¡¡ jajaja ya se me habia olvidado la c o m p e t e n c i a que se hace entre las mamas para ver que niño aprende mas rápido a caminar, a dejar el pañal, a comer, a gatear, y ahora en las escuelas de paga en donde desde los Kinder aprenden ingles, computo, matemáticas, a leer, en fin sales con maestria de algo desde este nivel, jajajajajaja, se olvidan que en el Kinder lo mas importante es jugar con arena, tener una huertita y sembrar y observar como crece la semilla que han cuidado, jugar con plastilina, iluminar sin salirse del contorno, en fin, y, solo por la c o m p e n t e n c i a .
    Saludos.

    • Sonia Lopezcastro dijo:

      Así es Dianis, en esa etapa me encuentro ahora :-s. Me pregunto hasta cuándo continuará… Ya a la edad de tus hijos no hay tanta lata de eso, o si?🙂

      • Adriana Gómez dijo:

        No, ellos son muy independientes ya en esto, pero en su momento si tenian sus competencias entre si, lo que yo hacía tambien era decirles que cualidades tenían, para su autoestima, y les echaba muchas porras en eso, fue muy divertido, por ejemplo David aunque no camino tan rápido como otros niños, gateaba rapidísimo, ahora, se le facilitan las matemáticas y el futbol, Mariana desde chiquita dibujaba muy bonito, y pegaba sus dibujos en la pared y en la natación aprendio mucho mas rapido que otros niños, y, nadaba muy bonito, muy derechita y ahora en la carrera hace unas perspectivas a mano padrisimas, siempre hay que echarles porras a tus hijos, claro como todo, hasta cierto punto, tampoco los vas a hacer unos payasos prepotentes. : )

  2. paulina patño dijo:

    bravo!!!!! me encanto amiga es justo como lo había pensado y veo que justo estabas pasando por algo parecido jajaj, eso de que la infancia no debería ser una carrera es tan cierto y tristemente así se ha vuelto quien hace que cosa mas rápido y mejor.YO TAMBIÉN TRATO DE QUE LOS COMENTARIOS Y COMPARACIONES SE ME RESBALEN pero confieso q en ocasiones no es así y es justo cuando me detengo y digo noooo!!! no debo proyectarme porque creo q todo esto realmente es: “mi hijo hará todo lo q yo no fui o vendrá a satisfacer mis expectativas” ojala que a todos los padres que lean esto y los q no lo son también caigan en la cuenta de que no se trata de ser el mejor sino el mas pleno y feliz de los niños , la vida ya es bastante estresante como para empezar a tan corta edad a vivirla de ese modo , seamos padres preocupados por darles a nuestros hijos una infancia DIVERTIDA y también vivir con ellos esa etapa gozando ver como se mojan, se ensucian, se divierten con las tapas de los tupers jajajaj creo q comparar a un niño con otro en cuanto a su desarrollo y peor aun que el lo escuche o hacérselo ver es lo peor q podemos hacer cada uno a su ritmo eso es lo q nunca hay q olvidar, Gracias soni como siempre diste en el clavo!!!

    • Sonia Lopezcastro dijo:

      Hola Paus! Si es cierto, verdad? Se puede caer fácilmente en presionarlos para que hagan lo que nosotros quisimos hacer y no pudimos… Por eso es muy importante recordar constantemente tan solo dejarlos ser, claro, delineandoles el camino lo mejor que se pueda. Lo que me encantó del post de la estadounidense (digo, pa’no llamarla gringa) es que demuestra que, sin importar qué cultura se tiene o de qué país seas, tenemos el mismo sentimiento de mamás de detenernos a pensar en qué es lo realmente importante en la vida de nuestros chiquitos, y tratar de resistir a lo que el mundo nos quiere vender. Gracias por tu sugerencia de tema amiga! TQ!

  3. Los médicos no conviven con nuestros niños cada día. No saben que tal vez son excelentes escaladores, exploradores, que tienen un oído o ritmo fantásticos, que saben demostrar su afecto a sus seres queridos o que aprenden a través del tacto y que pueden distinguir entre el idioma de papá y el de mamá simultáneamente. Eso no viene en las pruebas que les hace el médico o las que les hacemos en la escuela los profes. Te aseguro que si en la escuela pudieramos evaluar esas habillidades habría menos fracaso escolar y más deseo de aprender. A veces me pasa por la cabeza algo como : “Y si mi Valentina tiene un síndrome de esos con iniciales o algo así?” Y luego recuerdo: Einstein era autista, Picasso y Lennon disléxicos, Da Vinci, Tomas Edisosn y Einstein ADHD y la lista sigue…Conclusión? A la jodida con los estándares y a amar a nuestros hijos como son, a pasar tiempo de calidad con ellos y a estimular las otras inteligencias para que sean EMOCIONALMENTE INTELIGENTES en lugar de IQinteligentes.

    • Sonia Lopezcastro dijo:

      Qué razón tienes Xani! Me encantó tu comentario, sobre todo porque tú sabes de pedagogía, y por tu experiencia tan cercana con estudiantes jovencitos. Seguiré tu consejo (de “a la jodida con…”), y en una semanita llegaré a la prueba con Emilio de lo más tranquila, sobretodo para transmitirle también confianza🙂.

  4. Carmen dijo:

    Me encanto Soni!!! un beso muy grande a Emilio y otro a ti q eres una gran mamá y dejas ser a tus hijos!!! bravooooooooooooo!

  5. Erika Wright dijo:

    Sabes flaquita no dejo de lado el desarrollo intelectual, motriz, social, etc … pero en verdad creo que humanamente lo que esas pruebas deberían de medir es la FELICIDAD de los niños … que importa si no se sabe las letras del abecedario? ya las aprenderá! que importa si no se sabe los colores al derecho y al reves? ya lo aprenderá! que importa si aun usa el biberón? ya lo dejará! … lo que verdaderamente importa es su FELICIDAD en la cual encontrarás la tuya y seguro la de Joakim también. Así que si lo ves reír, si lo ves contento … (que estoy segura es así) TE SACASTE 10!
    El mundo afuera ya es tan competitivo que lo único que nos falta es que en casa también lo sea, así que … A REÍR y disfrutar de la vida🙂
    Esa felicidad nadie podrá dársela, ni la mejor escuela, ni el mejor maestro, solo ustedes como padres.
    Te Quiero!

    • Sonia Lopezcastro dijo:

      Gracias Shinis por tus ánimos! Tú que eres psicóloga, sabes si esas pruebas también se aplican en México, por ejemplo, el DIF?

      • Erika Wright dijo:

        Si se aplican, no estoy segura que en el DIF o en el IMSS pero en algunas escuelas (sobre todo de paga) las aplican. Y mira, mi postura como psícologa es, que son muy buenas para identificar problemas mayores (esto es, a nivel neurológico); es decir, si existen las sospechas de que algo no anda bien, te ayudan por mucho. Pero realizarlas cuando todo esta bien y solo para andar comparando o presionando creo que es un afan de querer ser perfectos cuando nadie lo es.
        Hoy en día vivimos en un mundo tan competitivo que ha llegado a los niños pero en verdad creo que los niños no tienen ninguna obligación de ser tan perfectos.
        Tu eres la mejor doctora, psicóloga, maestra … para tus hijos🙂

  6. Tienes TODA la razon. Besos Amiga

  7. Emmanuel dijo:

    Lo que yo humildemente opino es que a los niños los debes dejar ser porque me he dado cuenta que los padres intentan hacer en sus hijos lo que ellos no hicieron y si los meten en una encarnizada competencia hacia el “éxito”, pero cuál es el éxito de el mundo actual? dinero, dinero y más dinero, cuando yo precisamente a las personas más felices que conozco es las que menos tienen, entonces revaloremos la palabra “éxito” y de ahí en adelante se verá todo más claro!

    • Sonia Lopezcastro dijo:

      Estoy completamente de acuerdo contigo! En lugar de pensar en querer ver a nuestros hijos en un futuro FELICES, los imaginamos bien trajeados, con un carrazo, viviendo en el penthouse de un edificio exclusivo, definiendo a eso como ser “exitosos”… y qué equivocado es. Éxito es simplemente lograr lo que uno desea (no los papás ni el resto del mundo), y yo deseo tanto que Emilio y Alessa lo logren bajo ese verdadero concepto. Qué buen punto hermano, gracias por compartirlo.
      P.D.Entonces ya olvidamos la educación militarizada que me sugerías para el gordomonstruo? Jaja. TQ.

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